IBEROAMERICA FRENTE A LOS RECLAMOS INDIGENISTAS

Por Ignacio G. Tejerina Carreras


Para quienes tenemos como objetivo de lucha trabajar por la unidad de los pueblos iberoamericanos, es muy importante lo que hoy en día está pasando en nuestros países en cuanto a los permanentes movimientos, reclamaciones o reivindicaciones de sus respectivas comunidades indígenas. Ni por un instante se nos pasa por la cabeza no coincidir con la mayor parte de las aspiraciones que tienen que ver con la justicia social y el respeto a su identidad y cultura, sino a algunos puntos que consideramos peligrosos para la integridad física, moral y espiritual de nuestro continente, desde México a Tierra del Fuego.
En un trabajo que publicábamos no hace mucho, decíamos lo siguiente: (1)

“Creo que todos somos conscientes de los obstáculos que los países de la América de habla hispana y portuguesa han tenido a través de los tiempos para lograr conformar una entidad de hecho. Pero no solamente tenemos obstáculos sino que también debemos enfrentarnos a riesgos y peligros, que si en alguna oportunidad estuvieron latentes, hoy están más vigentes que nunca. Y surgen de la acción permanente y constante de lo que hemos dado en llamar neoindigenismo, que so pretexto de la defensa de los pueblos aborígenes tiene una actitud balcanizante con respecto a nuestros países, y de rompimiento de la unidad nacional y la persecución de fines de destrucción de la convivencia entre las distintas razas que conforman el mestizaje en Iberoamérica.
Los riesgos y peligros a que aludimos son tres:
- La desintegración nacional
- La psicología del resentimiento
- El contenido antinacional de los programas políticos elaborados por los llamados dirigentes de las distintas etnias.”

La balcanización o desintegración nacional

A lo largo y ancho de América hay numerosas agrupaciones y asociaciones indigenistas con numerosos puntos programáticos, todos coincidentes en expresar sus deseos de autodeterminación y autonomía de lo que ellos llaman “naciones indias”, y en la mayoría de los casos también solicitan el reconocimiento de su soberanía respecto del país o estado en el que están geográficamente insertos. En Temuco, Chile, en un encuentro organizado por el Consejo Nacional Mapuche, el tema fundamental que abordaron fue “La autodeterminación mapuche como pueblo, y por ende, su reivindicación como nación” manifestando que no sólo pretendían mostrar su proyecto político, sino que querían dar a conocer a Chile y al mundo su posición y lucha para conseguir recuperar su territorio en el país hermano. (2)
Con motivo de realizarse la Quinta Cumbre Iberoamericana de Naciones en Bariloche (Argentina) en el año 1995, los dirigentes mapuches entregaron al Rey de España un documento en el cual reafirmaban su unidad histórica, que debía materializarse en el territorio que habitaban, y que ellos por derecho natural tenían el status de pueblo-nación originario, y que debía traducirse en la restitución del espacio físico territorial suficiente a la nación mapuche, espacio en el cual ejercer su autonomía y autodeterminación como única forma de garantizarse el respeto de sus derechos colectivos.
Nosotros nos preguntamos: ¿cuál es el alcance de la autonomía y autodeterminación?, ¿en qué sentido se puede hablar de nacionalidades indias?, ¿quién garantiza que el esquema marxista de la “lucha de clases” no se transforme en “lucha de etnias?.”
Toda defensa de la pluralidad cultural dentro de los estados iberoamericanos debe merecer nuestro mayor respeto, pero una cosa es una autonomía cultural y otra cosa es constituir un estado dentro de otro estado. Somos concientes que son numerosas las comunidades aborígenes en América que viven en estados nacionales diferentes, por ejemplo como mayas en Guatemala y México o mapuches en Argentina y Chile, pero imaginemos cómo quedaría el mapa del continente con decenas o centenares de nuevos estados que surgirían por doquier. Y que no se piense que esto es un desvarío, una exageración o un disparate; en la Séptima Reunión de las Comisiones Nacionales para la conmemoración del V Centenario que se llevó a cabo en la ciudad de Guatemala en julio de 1980, la entonces Ministro de Cultura del país anfitrión, Lic. Ana Isabel Prera Flores manifestaba, entre otras cosas que en las condiciones de su país y en otras de naciones hispanoamericanas de condiciones semejantes (época de la proliferación de guerrillas en Centroamérica) el proceso de consolidación de la paz podría iniciarse reconociendo la autonomía local y regional de los pueblos indígenas, y en otro párrafo de su discurso expresaba que ya habían surgido sociologías, antropologías, políticas, historias indias, cuyos juicios estaban pensados y manejados de manera muy ajena a la de nuestras ciencias sociales. Reflexionaba también que se trataba de cosmovisiones enteras y de proyectos de sociedad destinados a modificar la actual identidad nacional.
Como vemos, todos estos planteos son muy serios y preocupantes porque los resultados de aplicarlos pueden tener consecuencias que luego trataremos de explicar. También el problema es serio porque la inmensa mayoría de la población hispanoamericana no tiene mucha idea de lo que eventualmente pueda ocurrir y obviamente toda actitud reivindicadora de pueblos que han sufrido por siglos y desde mucho antes de la Conquista Española, genera una espontánea simpatía. A su vez la intelectualidad neoindigenista puede utilizar una dialéctica muy convincente expresando que nuestros temores y preocupaciones no son nada más que miedos al cambio y a un deseo inconsciente o no de mantener el status quo.

Las zonas de mayor conflicto hoy

Decíamos al principio que las reivindicaciones existentes se daban en todos los países iberoamericanos con distinto grado de intensidad, pero sí hay focos nacionales importantes en algunos de nuestros países y haremos un racconto más completo cuando nos ocupemos de México y Chile especialmente y asimismo de Argentina y Ecuador. Reiteramos que también podríamos hablar de Bolivia, Perú o Centroamérica, pero lo dejaremos para una próxima ocasión.

México

Obviamente no vamos a mencionar la larga historia de las luchas de los pueblos indígenas por su reconocimiento social en México, sino a los hechos más conocidos de hoy y que tienen que ver con la rebelión que estalló el 1º de enero de 1994 unos dos mil indígenas del llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) atacaron las guarniciones policiales de San Cristóbal de las Casas, Altamirano, Las Margaritas y Ocosingo, en el Estado de Chiapas. Debemos recordar que el Ejército Federal fue recuperando con grandes dificultades el terreno en poder de los rebeldes hasta que el día 12 de enero el Presidente Salinas de Gortari anunció el alto del fuego mientras el ejército se retiraba de las zonas selváticas hasta que al final el 16 del mismo mes el gobierno anunció oficialmente una amnistía general por los hechos ocurridos. Todo lo que viene después hasta la llegada de la cúpula Zapatista al Distrito Federal en el presente año de 2001, y la presencia de los líderes en el Parlamento mexicano pensamos que es de todos conocidos.
Previo a toda consideración sobre los acontecimientos actuales debemos decir que el escenario donde tienen lugar estos acontecimientos, Chiapas es una de las zonas más pobres de México, que limita con Guatemala, a la que perteneció durante el período hispánico y que tiene una importante población indígena y mestiza descendientes de los antiguos mayas.
En otro orden de cosas también cabe aclarar que en México ha habido una tradición de décadas, en especial luego de la Revolución Mexicana de llevar a cabo o preconizar políticas emparentadas con el indigenismo político, cuando en realidad debió haber hecho una política para los indígenas. Era muy frecuente en las esferas gubernamentales y educacionales la denigración del período de la conquista y colonización española, tomando en lo político posiciones que coincidían con las posiciones de izquierda de toda una época. Así se explica el apoyo oficial del gobierno azteca hacia los republicanos españoles durante la guerra civil de ese país y también el hecho de que México nunca reconoció al gobierno de Franco, sino al “gobierno” de los exiliados, mayoritariamente socialistas y comunistas. Asimismo el perfil anticlerical de la Revolución Mexicana lo dio el absoluto laicismo del estado que llegó a prohibir manifestaciones públicas de índole religiosa y hasta la vestimenta sacerdotal.
En alguna medida debe reconocerse que la izquierda mexicana a través del P.R.I., a través de 70 años de gobierno poco hizo por los indígenas, más que utilizarlos ideológicamente como hoy lo hace el neoindigenismo. (3)
El estallido de la insurrección zapatista generó enseguida el apoyo generalizado de ciertos personeros de la intelectualidad autollamada progresista y algunos de los figurones de proa de siempre como la esposa del ex presidente francés Francoise Mitterand. Son los que están con todo lo que ellos creen una causa justa que a su vez puede servirles de ayuda en su permanente ajuste de cuentas con el neoliberalismo. Más allá de todas las especulaciones sobre la identidad e ideología del subcomandante Marcos podemos decir que lo más importante es ver hacia dónde conduce a este ejército y cuáles son sus móviles últimos más allá de las reivindicaciones ya sabidas por todos. Entre las más conocidas y con las que tenemos que tener en cuenta para los casos similares en Iberoamérica es el reconocimiento que piden de que el tzotzil sea declarado idioma oficial, enseñándose al español como segunda lengua, todo por supuesto, en el estado de Chiapas. (4)
Algo que la prensa internacional no ha difundido mucho es que en el comienzo de las operaciones del insurgente Ejército Zapatista de Liberación Nacional, sus integrantes amenazaron con quemar viviendas de indígenas que no se unían al movimiento armado. La gente tenía mucho miedo y se escondían en el monte hasta que les llegó la protección del Ejército Nacional Mexicano. (5)
No sabemos como irá a terminar el desenlace de esta lucha, pero creemos que el presidente Fox es un buen estratega y sabrá como manejar las cosas. Una cosa es proteger la identidad de los pueblos y otra cosa es poner a esas comunidades por encima del Estado y la Nación.
José Luis Ontiveros, literato y escritor mexicano contemporáneo, hablando de que la autonomía de las etnias había sido el punto nodal de un Congreso Nacional Indígena en su país nos habla de que es importante revisar las aberraciones de ese aquelarre del racismo invertido “o racismo neoindigenista”, en cuanto a sus efectos devastadores de retorno a una devastación tribalista de la Nación Mexicana, y de la potencialización de las tendencias centrífugas secesionistas a un cantonalismo pigmeo, pero no por ello menos peligroso para la permanencia del ser de México como unidad de destino y empresa colectiva con una misión a cumplir. (6)

Argentina y Chile

La problemática neoindigenista en el Conosur reviste significancia en cuanto al protagonismo dado por la comunidad mapuche que se encuentra en ambos países.
Creemos que antes de hacer un comentario sobre los planteamientos indígenas es mejor escucharlos a ellos mismos en diversas circunstancias en que han dado manifestaciones públicas, como el documento que vamos a citar que fuera presentado ante el Rey de España durante la Cumbre Iberoamericana en Bariloche. En una de sus partes dice “...Los mapuches constituimos un grupo humano cuya unidad histórica se expresa y materializa en el territorio ancestral que habitamos, el idioma que nos comunica, la concepción filosófica religiosa que practicamos, la organización político-jurídico-social que norma y regula nuestra vida colectiva y en las autoridades originarias que nos representan...Cada uno de estos aspectos ha configurado nuestra identidad particular y definida a través de una experiencia milenaria que se ha desarrollado en una relación armónica con la naturaleza, de la cual somos una fuerza más.”(7)
“Todo este conjunto de elementos, tanto materiales como espirituales, son suficientes para reconocer, de acuerdo con el derecho natural de todo grupo que los posea, el status de pueblo-nación originario...”
Más adelante el documento dice: “Luego de la guerra de la Independencia, de los estados latinoamericanos al igual que la Corona antes, invocan unos derechos jurídicos ficticios para infrigir los derechos del pueblo mapuche y se constituyen en los continuadores históricos de la política colonial que vuelve a implementarse por medio de la invasión y conquista militar.”
“Es así como las relaciones de nuestro pueblo-nación originario mapuche y la Corona Española primero y los estados argentino y chileno después, es la historia de la guerra impuesta mediante la táctica del saqueo y genocidio con el evidente objetivo final de apropiarse de nuestro territorio ancestral y sus recursos naturales, y de la resistencia opuesta por nuestro pueblo por más de tres siglos y medio en defensa de ese territorio y recursos merced a lo cual aún estamos vivos...”
“...Cuando la Corona española es expulsada de estas tierras a comienzo del siglo pasado, los estados se declaran independientes y se asumen herederos de los derechos españoles, incluido nuestro territorio. Sin embargo, sólo a fines del mismo siglo, mediante la invasión territorial llamada conquista del desierto ejecutada por el estado argentino mediante su ejército, es cuando dejamos de ser una nación independiente...”
En otra parte de su documento dicen lo siguiente “...Debe traducirse en la restitución del espacio físico territorial suficiente a la Nación Mapuche, basado en el concepto de territorio ancestral. Espacio donde poder ejercer la autonomía, autodeterminación y libre determinación como única forma de garantizar el respeto y ejercicio de nuestros derechos colectivos. Esto en ningún caso está poniendo en peligro la integridad territorial del estado; por el contrario, le permitirá cohesionarse según la realidad particular, social y cultural de sus habitantes, generando un estado de unidad en la diversidad...”
“...A 503 años del inicio de esta tragedia para nuestro pueblo, proponemos el inicio de un diálogo entre la Nación Mapuche y la Corona Española expresada en la existencia física de nuestro Lonko como autoridades originarias y Don Juan Carlos I de Borbón, actual Rey de España...”
“...El marco de este diálogo debe estar dado por el reconocimiento de parte del rey, de las injusticias cometidas por sus antecesores contra los pueblos originarios del continente y de la Nación Mapuche, en particular, denunciando ese pasado por constituir un acto que ofende la honorabilidad de quien pretenda sostener principios de respeto por la vida y los derechos humanos...”
“...Por nuestra parte, nos comprometemos a no olvidar ese pasado para que el mismo no se repita jamás en ningún lugar de la Tierra contra ningún pueblo.
Aceptamos la disculpa pública de la Corona Española en la medida que ésta se traduzca prácticamente en la restitución de nuestros derechos de manera íntegra...”
El presente documento al Rey de España termina señalando el lugar donde fue emitido, expresándose así: En Puel Mapu, territorio de la Nación Mapuche a los 15 días del mes de octubre de 1995.
Con respecto a los mapuches de Argentina tenemos por ejemplo la propuesta elaborada por integrantes de la Confederación Mapuche Neuquina y la coordinadora de organizaciones mapuches en el marco de las acciones organizadas en el año 2000 en repudio a los 508 años de la Conquista. Es una propuesta educativa “intelectual” para que se reconozca oficialmente la cultura de los pueblos originarios y se pase así de un estado monocultural a otro pluriculatural. (8)
Uno de los miembros de ese organismo la mapuche María Pinciñan consideró que el estado neuquino “debe asumir que es bicultural y a partir de allí asumir su real identidad para que las culturas que conviven en este territorio se enriquezcan basándose en el respeto a los valores, historia y cultura de cada uno”. (9) También exigen su reconocimiento como pueblo y tener control sobre el territorio que habitan y sus recursos naturales así como el ejercicio de la “libre determinación” para ejercer sus derechos complementarios vinculados al desarrollo económico, educación, salud y justicia.
En otra noticia que nos dan los diarios nos dicen que en 1999 los alrededor de 36 mil mapuches de la provincia de Neuquen propusieron la creación de un parlamento propio. (10) El proyecto presentado ante el Poder Legislativo Provincial, fue elaborado por las 42 comunidades mapuches de Neuquen y promueve la creación del “Melí Wixán Mapu” (parlamento mapuche). Según ellos mismos manifiestan ese parlamento sería un desprendimiento de la legislatura provincial y su objetivo sería representar y legislar para la sociedad mapuche.
Como muestra de que las reclamaciones indígenas encuentran eco en las provincias argentinas donde hay presencia de estas comunidades, tomemos el caso que, en el 4 de mayo de 1983 se izó una bandera mapuche-tehuelche por primera vez en la historia de nuestro país en la Escuela Provincial Nº113 Antonio Nianculef de la localidad de Cerro Centinela en la provincia de Chubut. Debemos decirr que este emblema fue reconocido oficialmente por decreto 1820, en tanto que el Consejo Provincial de Educación de Chubut autorizó a la dirección de la ya mencionada escuela a izar la bandera mapuche-tehuelche en todo acto oficial que allí se realice. (11)

Ecuador

Ha sido motivo de noticias que ocuparon toda la prensa internacional, los actos de protesta, rebeldía o desapoyo a las autoridades oficiales por parte de indígenas ecuatorianos.
Hace pocos años (12) una información nos decía que los indígenas de este país sudamericano, unidos a 162 organizaciones de base habían renovado su lucha por lograr el reconocimiento constitucional y diversidad de etnias existentes en el Ecuador (como vemos se habla de plurinacionalidad que no es lo mismo que pluriculturalidad si se nos permite el neologismo).
Una asamblea popular elaboró una Constitución Política del Estado y concluyeron con la simbólica Carta Magna que reconocería los derechos para las “diversas nacionalidades” como asimismo la existencia de dos lenguas oficiales que serían el quichua y el español y considerando a otras lenguas como propias de jurisdicciones territoriales.
La Constitución establecía también que los símbolos patrios no serían solamente la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional sino los determinados por cada pueblo. Aunque deseamos dejarles para luego las reflexiones que nos generan otras cosas, no podemos desconocer el carácter disgregante y balcanizante de estas propuestas. También la Constitución establece la “equidad de género” (como vemos no se habla de sexos) y la interculturalidad en la educación. En el campo de la salud se legaliza la medicina tradicional.
Por último debemos decir que estas decisiones de las comunidades indígenas del Ecuador fueron lanzadas oficialmente el 25 de noviembre de 1997.

Reflexiones y conclusiones

Si bien la problemática que nos ocupa abarca la totalidad de los países iberoamericanos, sólo nos hemos referido a algunos de ellos aunque prácticamente todos tienen reclamos semejantes, diferentes sólo en la intensidad con que se viven los mismos. Reiteramos aquí que nadie puede rechazar o retacear el apoyo a pedidos tales como su derecho a la propiedad, el bilingüismo, respeto a la identidad, cultura, etc., pero tenemos ciertas reservas a la conveniencia de que en Hispanoamérica se lleguen a negociar pedidos de soberanías políticas, dobles nacionalidades, justicia y parlamentos propios. Todo esto acarrea muchos riesgos y no podemos dejarlo librado a negociaciones en las cuales se siente la presión tanto de adentro del país, como de otros países, especialmente europeos, que ya sea por simpatía a los reclamos de los llamados pueblos originarios o por intereses que siempre han ocasionado beneficios, los apoyan”.
No por casualidad algunos dirigentes de los movimientos indigenistas en realidad no son indígenas –tal el caso del subcomandante Marcos-, ni tampoco es de extrañar que quienes más furibundamente apoyan la causa indigenista son organizaciones y fundaciones europeas, especialmente holandesas, escandinavas, francesas o alemanas.
Hace unos años y con motivo de la conmemoración del V Centenario surgieron por doquier en América y Europa descalificadores de la conquista y poblamiento de América al compás de una versión reactualizada y reforzada de la antigua Leyenda Negra que tan buenos resultados les dio en el pasado a los rivales europeos de la Corona Española.
Otro de los riesgos muy claros y evidentes es el pedido del reconocimiento de una doble nacionalidad para aquellos que dicen no salirse del Estado (al menos por hoy muchos sostienen esta tesis porque hablar de separatismos puede ser estratégicamente contraproducente para ellos). El problema está en que, por ejemplo, en la República Argentina, mientras los mapuches de Neuquen y Chubut tendrían parlamento, leyes y justicia propios, como pueblos originarios, al mismo tiempo se benefician con la ciudadanía argentina. En cambio, los grupos que ya hablan de separatismo en el fondo son más sinceros.
Un riesgo grave sería que las comunidades aborígenes tengan su justicia propia y que ésta sea incompatible con la justicia de los países hispanoamericanos ya que nos basamos en propuestos filosóficos diferentes. Por ejemplo una noticia de Pórtland, Estados Unidos, país donde muchas comunidades indígenas viven en reservas y se manejan con leyes propias, nos dice que un tribunal indígena en el Estado de Oregon decidió volver a imponer la vieja tradición del azote para castigar a una joven de 17 años. La información dice que un adulto de la Confederación Tribal Warmsprings le propinó a la niña cinco azotes con una correa ante la presencia de familiares como castigo por haber sido desobediente y haberse escapado de la casa. (13)
Una información de Colombia de hace dos años nos dice que después de pasar meses en un centro de adopción, unos bebés mellizos de la etnia U’wa regresarían a su comunidad indígena que se comprometió a garantizarles la vida, haciendo una excepción a una costumbre ancestral que ordena abandonarlos por considerar que son de mala suerte. Este grupo étnico de Colombia tiene alrededor de 8 mil miembros, que para poder defender sus tradiciones (es muy posible que hayan sido apoyados por rubios y arios antropólogos blancos), han llegado a amenazar en 1997 con el suicidio colectivo para evitar que en sus territorios se explote petróleo, al que consideran la sangre de la tierra. (14)
¿Quiénes nos garantizan que en este afán de sobrevalorar y proteger las culturas de los pueblos originarios no se vuelva a los sacrificios humanos?. Siempre se supo que era muy común entre los pueblos mayas y aztecas, pero no entre los incas, pero sin embargo, hace un lustro una noticia nos daba cuenta que momias incas de al menos 500 años de antigüedad, halladas en el nevado andino de Ampato, confirmarían que los antiguos peruanos realizaron sacrificios humanos. Según la información el Ampato habría sido el santuario más alto del mundo en el que los sacerdotes incas sacrificaban adolescentes vírgenes y guerreros jóvenes a su dios Sol. Dos de las momias halladas eran de niñas que murieron a los 14 y 15 años de edad y también la de un guerrero. (15)
Podríamos continuar con la interminable lista de aberraciones que han constituido y constituyen aún partes esenciales de penas o castigos u ofrendas dentro de las culturas indígenas pero con esto basta para darnos cuenta de los riesgos para nuestra cultura occidental de cederse en estos aspectos.
Por último, con respecto a la forma de lucha y estrategias utilizadas por algunos líderes de comunidades indígenas, debemos advertir que la lucha armada no está descartada para nada y con toda razón podemos temer que aparezcan imitadores de la E.T.A. o de otros grupos guerrilleros y terroristas que han asolado Europa y América.
En un muy buen trabajo periodístico, el periodista cordobés Sergio Carreras nos habla que los dirigentes mapuches no descartan la alternativa de las armas. Por ejemplo Aucán Hiuncalán, del Consejo de Todas las Tierras se reunió en Ecuador con miembros del Ejército Zapatista que como sabemos desarrolla acciones de guerrillas en Chiapas. En ocasión de los grandes enfrentamientos en las proximidades de Temulemu, el gobierno chileno expulsó a 12 mexicanos que participaban de la lucha junto a comuneros mapuches.
Sergio Carreras cita al conocido analista político chileno Fernando Villegas que suele alertar contra la posibilidad de un conflicto armado, quien les dice a los chilenos que el hecho de que no haya entre los mapuches la presencia de 200 mil personas vociferando en los sucesos del sur, lo decisivo es que se hallan frente a un fenómeno distinto por el lenguaje usado, sus pretensiones políticas y culturales, sus nexos con organizaciones nacionalistas internacionales, su exacerbado orgullo comunal, su referencia a la historia que los une, sus incipientes formas de lucha y su rotundo rechazo a ser mapuches chilenos en vez de mapuches mapuches.
Tan real puede ser la existencia de cierta relación entre líderes mapuches y organizaciones guerrilleras de nuestro continente que hace poco el gobierno chileno rechazó versiones que afirmaban que dirigentes indígenas habrían recibido instrucción por parte de las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC) para realizar tareas de insurgencia en el sur del país. (16)
En 1994 el Jefe del Estado Mayor Conjunto de Chile advirtió en la ciudad de Buenos Aires que existía una estructura internacional en alentar movimientos sociales en América latina similares a lo sucedido en Chiapas. La información decía que sin aportar mayores precisiones el militar sostenía que esos intereses tenían puesta su inquietud en todos los movimientos étnicos locales señalando que en Chile se estaba percibiendo una “suerte de influencia en el pueblo mapuche en el área de Temuco en el sur del país”.(17)
Concluyendo debemos decir y reiterar que tenemos que estar con los ojos bien abiertos para poder separar la paja del trigo en todas estas reivindicaciones y no estar desprevenidos ante lo que consideramos ideas y costumbres que deben preservarse por ser Patrimonio de la Humanidad.

(1) Tejerina Carreras, Ignacio: “Los riesgos que enfrenta la unidad iberoamericana” en Argentina en Iberoamérica, Revista de la Secretaría Permanente de los Institutos Argentinos de Cultura Hispánica de países vecinos. Nº2 Córdoba, junio de 1997, pág. 14,15 y 21.

(2) “Las tribus mapuches no quieren ser olvidadas” en La Voz del Interior del 2/06/1990.

(3) Leemos lo siguiente en la editorial del diario La Prensa de Buenos Aires del 6/03/1994, “La patria de Morelos (obviamente México) fue desde su revolución de 1917 uno de los paradigmas primeros de los sectores contestatarios y luego de toda la izquierda latinoamericana...”
“...Por eso, todos los movimientos, todos los gobiernos y todas las tendencias antiimperialistas, populistas o izquierdistas, encontraron en la diplomacia mexicana cálida comprensión y francos apoyos...”
“...Pero quizá esa tendencia de confusa mezcla entre el indignenismo y lo populista le dio a México en forma objetiva antes, durante y después de los festejos del Quinto Centenario del Descubrimiento de América donde en todos los foros internacionales se opuso a cualquier homenaje que pudiera tributarse a España y a su obra civilizadora, bajo el, pretexto del genocidio que sufrieron los aztecas durante la conquista...”

(4) “Indígenas Mexicanos reivindican su idioma”, La Voz del Interior, 5 de marzo de 1994, pág. 3, sección A, Internacionales.

(5) “Zapatistas presionan a indígenas para que se unan a la lucha”, pág. 2A, Internacionales, en La Voz del Interior, 31 de enero de 1994, Córdoba, Argentina.

(6) Ontiveros, José Luis: “Americanósfera folklórica” en Revista Disenso Nº11, otoño 1997.

(7) Documento aparecido en la prensa de numerosos diarios del país.

(8) “Los Mapuches piden un Estado pluricultural”, en Puntal (Río Cuarto), 21/10/2000, pág. 12.

(9) Idem anterior.

(10) “Los Mapuches quieren ser artífices de su destino”, en La Voz del Interior de Córdoba del 10/07/1999.

(11) “Izarán la bandera mapuche en una escuela chubutense”, en sección Vida Cotidiana, pág. 6C de La Voz del Interior, Córdoba 24/04/1993.

(12) “Indígenas ecuatorianos con Constitución propia”, en La Voz del Interior de córdoba del 22/10/1997

(13) “Joven indígena recibe azotes por orden del tribunal”, en La Voz del Interior, Córdoba del 09/02/95

(14) “Mellizos perdonados”, en La Voz del Interior, sección Temas del 10/10/99

(15) “500 años después”, en La Voz del Interior, Internacionales, 26/10/1999

(16) “Informe especial desde Temuco, Chile”, por el periodista Sergio Carreras, en La Voz del Interior, de Córdoba, el 19/06/2000, pág. 12ª (segunda nota). La primera nota de este informe apareció en la edición del día anterior del 18 de junio.

(17) “Militar chileno advirtió sobre revueltas étnicas”, La Voz del Interior 20/04/1994.